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Galway
Realmente tienes que conocer Galway para descubrir cómo se combinan allí cosas que parecen poco relacionadas como son los paisajes naturales de pantanos, montañas, lagos, campos verdes y una espectacular costa, con la ciudad misma de Galway, famosa en todo el mundo por su cultura, tiendas, multitud de festivales y animada vida nocturna, transformándose así en uno de los 100 principales destinos a visitar en el mundo según Trip Adviser.
Galway (Gaillimh) está situada en la provincia de Connacht, en la República de Irlanda. La ciudad descansa en la costa oeste de Irlanda y se remonta a una fortaleza construida en 1124 por el Rey de Connacht, en torno a la cual un pequeño asentamiento comenzó a crecer y prosperar en la Edad Media.
Hoy en día, la ciudad sigue creciendo y contribuye tanto comercialmente como culturalmente al desarrollo del país. En esta ciudad, que es también el punto de partida hacia las salvajes y ventosas Islas Aran, sus estrechas y empedradas calles se llenan del frenesí de los artistas, intérpretes y ejecutantes callejeros que fascinan y deslumbran a los transeúntes.
Al llegar a Galway el año pasado, nos alojamos en The Western Hotel, que elegimos por estar estratégicamente ubicado en el corazón de la ciudad, justo frente a la plaza Eyre. En sus totalmente renovados edificios georgianos este encantador hotel ofrece los más modernos servicios al estilo antiguo, así como un abundante y delicioso desayuno típicamente irlandés.
El primer lugar que visitamos fue la playa de Galway, donde dejamos que los niños disfrutaran del sol, el agua y la arena mientras nosotros nos beneficiábamos de un momento de relax en un entorno paradisíaco. Luego alquilamos bicicletas y aprovechamos para recorrer la costa por los senderos para ciclistas que bordean la provincia.
Más tarde, al pasear por el centro de la ciudad, descubrimos que si bien puede ser fácilmente recorrido en un día, en realidad se necesita mucho más tiempo para explorar los lugares de interés como la Plaza Eyre, The Spanish Arch, el Museo de la Ciudad, la Universidad Nacional de Galway, la Catedral y el Puente de Salmon Weir.
Artística y bohemia, esta ciudad es legendaria por su enérgico escenario de fiesta casi permanente. Incluso cuando llueve - pero sobre todo cuando no - esta ciudad se llena de violines, banjos, gaitas, silbatos, guitarras y el tradicional tambor irlandés, el bodhrán, junto con artistas callejeros, malabaristas, pintores, titiriteros y magos con extravagantes máscaras y trajes, que son la delicia de los turistas.
Al caminar por el centro encuentras a cada paso pintorescos y coloridos pubs y cafés, intercalados con pequeñas tiendas que ofrecen suéteres de Aran tejidos a mano, anillos de Claddagh y casas donde se apilan cantidad de libros nuevos y de segunda mano.
Los fines de semana, los mercados son una verdadera exposición de la naturaleza bulliciosa y animada de la ciudad, donde los curanderos holísticos realizan talleres de energía, los místicos leen las cartas de tarot y los agricultores ofrecen sobre rústicos caballetes sus patatas, zanahorias y nabos aún cubiertos de tierra, mientras los panaderos acumulan altas pilas de pan irlandés.
A la hora de comer, y si lo que quieres es probar la exquisita cocina tradicional irlandesa, el mejor lugar es el restaurante Kirwan's Lane Creative Cuisine, en el centro de la ciudad. En este íntimo restaurante podrás degustar platos con firma propia como su pechuga de pato asada, así como su delicado postre casero, el budín de Baileys, con un sabor típicamente irlandés.
A la noche puedes elegir entre diversas atracciones en el centro de la ciudad, como teatros, bares, clubes nocturnos y pubs con sinuosas escaleras que sirven espumosas pintas de Guinness y altos vasos de café irlandés, calentados aún más con un “hit” de whisky.
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